Parabrisas
vencido / Rodolfo Vázquez / Parabrisas, piedras y banco.
Medidas
Variables / Mayo 2014.
Esta
pieza surge de la exploración en los materiales, de experimentar la resistencia
del Parabrisas, con respecto al peso de la piedra, es el sonido de los
cristales quebrándose, así como su instalación en el recorrido de la sala, es
aquella forma que invita al espectador a observar en el caótico encuentro, un
aglomerado simbólico de objetos, es su no ensamblaje permanente, el carácter de
efímero, aquella escena que aparece como una sustancial pregunta, sobre el
orden en que las formas fueron dispuestas, es la forma cuestionando las
proporciones del espacio, son las piedras el pretexto que genera un imaginario
sobre la pieza.
Es
la necesidad de ser completada, por el espectador mediante el uso de signos y
significantes, es el parabrisas, la forma que resiste ante la idea de
producción, es el residuo como contenedor de un momento industrial marcado por
el automóvil, es su carácter abierto, el que permite ser completado, de manera
visual o analítica. Es la piedra moldeando la forma, es el recuerdo de un
modelado, son las piedras en el suelo, un monumento inerte que nos conduce a la
naturaleza. Y nos acerca a este momento de choque. Este ensamble efímero como
contenedor de significantes adyacentes a la era industrial.
Parabrisas
vencido es una forma que presenta un choque que contrasta a dos objetos que son
paralelamente opuestos, la natural e industrial, son dispuestos de tal modo en
que el espectador, alcance un encuentro parcial con la escultura, es por tal
motivo que su carácter de efímero sea uno de sus rasgos esenciales.
Esta
pieza puede aunque sea parcial, encontrarse abierta a la participación, el
espectador, puede arrojar o no más piedras,
puede acercarse hasta el punto en que lo crea pertinente, para apreciar
el sonido, también puede ser vista y relegada a la lejania, esto constituye una
reflexión sobre la distancia que se puede tener con las formas en el espacio
expositivo.
rodolfo vazquez 2016